Cartografías Subjetivas


 

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CARTOGRAFÍAS SUBJETIVAS

pasados que sirven al presente

Un proyecto de Virginia López

promovido por PACA_Proyectos Artísticos Casa Antonino

Cartografías Subjetivas es un archivo digital en forma de mapa con datos sensibles geolocalizados donde se recogen experiencias, documentos, investigaciones, fotografías, memorias y cualquier tipo de contenido que suponga un aporte a la construcción de la memoria colectiva de la parroquia de Cenero, con un particular interés en el paisaje agrario y las relaciones campo-ciudad.
Un proyecto abierto a la participación y colaboración de vecinos, investigadores, asociaciones e instituciones que deseen aportar nuevos contenidos y/o herramientas.
Se representa a través de un mapa digital de acceso público (en construcción)

 

Hay infinitas formas de representar un territorio y todas ellas serán siempre parciales. El paisaje siempre en movimiento y la memoria de sus gentes no se deja cartografiar fácilmente. Mientras fijamos una sóla cosa, ya hay otras miles que están quedando fuera. La experiencia del paisaje, los afectos, las costumbres, las relaciones sociales, todos estos aspectos intangibles de nuestro patrimonio personal y colectivo se resisten, estan vivos. A pesar de esta limitación, de la que soy consciente, siento la necesidad de acumular y compartir toda aquella información que pueda facilitarnos la comprensión de este territorio, describirlo en sus múltiples facetas, un trabajo dedicado a memoriosos y desmemoriados, para no olvidar.

Los mapas son, principalmente, instrumentos de la memoria, y como tales presuponen un pueblo de desmemoriados. Coleccionamos tarjetas de visita, planos, nos damos nombres a nosotros y a las calles, construimos bibliotecas, archivos y museos. Tenemos agendas telefónicas, carteles en las carreteras, postits y navegadores satelitares. Intentamos recordar, no perdernos. O más bien es como si todos temiésemos la amnesia, esa que sufrían los habitantes de Macondo en Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, quienes para recordarse quiénes eran habían hecho carteles con los nombres de las calles, de los objetos y hasta de las vacas. Hacer mapas es casi una manía y una constante cultural, un intento de orientarse en un territorio que ya existe para poder transformarlo. Y es que por muy científico que pueda parecernos (curvas de nivel, distancias, escalas…) un mapa contiene siempre información no sólo quantitativa, sino qualitativa, no es objetivo, sino subjetivo. Todos los mapas, hasta el más “aséptico” está contando una versión o visión del mundo, tiene un determinado interés, es político y ha escogido, antes de nacer, su significado. Porque aquello que representan o “fijan” está en constante cambio.

Por eso desde el inicio, a nuestro mapa lo hemos llamado cartografías subjetivas, para no esconder el hecho de que ésta es sólo una de las muchas posibles verdades y que el territorio que describe corresponde a una pequeña parte que se ha dejado hacer la foto de familia. Es más un mapa afectivo, sentimental, experiencial, cuyos contenidos, además de ser fruto de investigaciones científicas, estudios antropológicos, topográficos, arqueológicos…etc , tienen en cuenta la dimesión psicológica del espacio vivido: los recuerdos, las amistades, los olores, los sonidos. Por eso, por contener estas percepciones y ser tan densa la cantidad y profundiad de la información posible, es un mapa extremadamente local y en contínua construcción.
Creo que este mapa es necesario en un momento como el actual, en el que la transformación del paisaje y del territorio se esta operando a tal velocidad, que el sentimiento de pérdida y amnesia puede ser a la vez fugaz y total. Estamos ante un momento de peligro. La creciente industrialización de esta zona de Gijón, el cambio en los usos habitativos, la llegada de nuevos residentes y modos de vida urbanos, los cambios en las formas de socialización y uso económico del suelo, hacen que sea determinante recuperar esta memoria colectiva, al tiempo que la construcción del mapa sirve como diario, archivo público y (espero) como espacio de reflexión.

Virginia López, Trubia, 2016.

texto recogido en la revista “Creadores de Paisajes” n.1. junio 2016. pag 37. PACAbooks proyecto de micro-editoría.


 

 

agradecimientos y colaboradores:

Hasta el momento han colaborado en la documentación: Natalia Hevia Fdez (ingeniera geomática) y Juan G. Rodríguez Aldesoro (I.T. Topógrafo) con la colaboración de GTC. Equipo investigador en geomática, cartografía y topografía de la Universidad de Oviedo y gracias a las aportaciones de vecinos, amigos y familiares de la parroquia de Cenero.